Noviembre. Dulce e inestable noviembre.
Debo de disculparme ante semejante retraso. Este post estaba previsto publicarse a finales de septiembre, pero entre unas cosas y otras, no he tenido tiempo de encontrar un hueco para poder sentarme frente al ordenador.

El tiempo transcurre a un ritmo vertiginoso. Parece que fue ayer cuando me encontraba escribiendo el post sobre mi experiencia en Ibiza. Ahora, vuelvo a recrear la escena pero con Palma de Mallorca.
Y es que ya son dos años los que llevo eligiendo septiembre como mi estación favorita para mis vacaciones de verano. ¿Por qué? Pues porque todo resulta más económico para mi bolsillo y no hay esa aglomeración de turistas tan asfixiante.

En un principio me había decantado por la costa de Portugal (Algarve). Me habían dicho que era preciosa y que los acantilados junto a sus playas de aguas turquesas eran dignos de ver. Sin embargo, tenía muy claro que este año quería descansar. Y cuando digo descansar me refiero a no hacer nada prácticamente. Un TODO incluido, vamos. Y si existe la posibilidad de que un negro cachas me abanique mientras me tomo un buen Martini tumbada en una hamaca frente a la piscina… ¡MEJOR! 😛
Claro, esto con Algarve no era posible. Los hoteles eran mucho más caros y si mirábamos un apartamento pues… nadie se libraría de cocinar y limpiar.
Así que mi amiga y yo optamos finalmente por Palma de Mallorca.

El hotel que escogimos fue el BH Mallorca, ubicado en una zona no demasiado apetecible por los turistas españoles. Hablo de Magaluf. O, mejor dicho, la colonia inglesa.
Pero lo cierto es que, a pesar de tener tan mala fama, nosotras no estuvimos tan mal. Incluso descubrimos un pub de copas completamente español (si, el único en toda la zona, no encontraréis más) llamado Mano’s.
La música genial, actual y la entrada totalmente gratuita. Así que si no quieres gastarte una pasta en discotecas, este local puede ser tu salvación. Y os aseguro que se llena.
Regresando al hotel… comentaré lo que más me gustó y los puntos más débiles que, bajo mi punto de vista, deberían mejorar:

  • Comidas poco innovadoras. Siempre solían hacer lo mismo. Y todo frito. Para las personas que queremos comer decentemente pues… no había mucho qué elegir. Entiendo que sus mejores turistas sean ingleses y que quieran ofrecerles un buen servicio, pero joder, que también hay españoles. ¿Por qué no un poco de nuestra comida tradicional, eh? Una tortillita de patatas, ensaladilla rusa, un buen gazpacho andaluz o nuestra querida paella 😛

 

  • Demasiado escándalo. ¡No se puede dormir! Me parece bien que sea un hotel dedicado a gente joven… pero vamos a ver, hasta cierto punto. Si es verdad que cualquier follón lo resolvían los de seguridad, pero hasta que querían llegar… una ya había perdido el sueño.

 

  • Las putas planchas de la ropa. Perdonad mi mala lengua. Pero es que cada vez que lo pienso me irrito. Comprendo que todos tenemos que plancharnos la ropa porque la sacamos de la maleta más arrugada que una pasa, pero señores… ¡NO OS QUEDÉIS LA PLANCHA TODA VUESTRA ESTANCIA! ¡¿LOS DEMÁS QUÉ?! Creo que deberían ofrecer el servicio únicamente por día o por un máximo de horas y devolverse a recepción. No es justo que los demás no podamos planchar nuestras prendas.

 

  • Si es un TODO incluido, que sea un TODO incluido. Lo ofrecen como tal, pero luego te encuentras que las bebidas de mayor calidad tienen su precio. Pues me parece fatal. Si ofreces una estancia a gastos pagados, que sea así, joder. Así que si queréis un buen mojito os tocará pagarlo.

 

  • Pero no todo son pegas. La habitación me gustó mucho. Es bastante grande, con un diseño moderno, juvenil, una sala de estar y una amplia terraza con unas vistas excelentes a la piscina. Estuve muy cómoda.

  • También lo bueno que tiene este hotel es que es para gente joven… por lo tanto siempre hay un buen ambiente, con buena música, toboganes gigantes para pasarlo pipa e incluso conciertos con DJ’s reconocidos. Digamos que es un hotel para gente que quiere pegarse una gran fiesta con los amigos y conocer gente nueva.

Si quedé encantada con las maravillas de Ibiza, Palma de Mallorca no se queda atrás. Es un destino que tiene muchísimo encanto, con rincones mágicos que serán capaces de dejarte sin aliento, como una de las calas que os enseño más adelante.
Como bien dije en Ibiza… si no tenéis coche de alquiler poco hacéis. El mismo punto lo repito aquí. Las calas están a tomar por saco, algunas incluso tenéis que caminar cerca de una hora. Así que si queréis exprimir la isla al máximo, os recomiendo Rentalcars.com. Bastante económico y sin deposito ni congelaciones de tarjeta. Que eso es importante.

Calas vimos muchas, pero me quedo con estas tres:

CALA FALCÓ

Una cala que, aunque sus aguas no son las más turquesas, es muy pequeñita y muy tranquila, rodeada de arboles que te permiten además disfrutar de la naturaleza. Tiene un excelente acceso. Eso sí, con unas escaleras interminables para bajar hasta ella. Así que no vayáis muy cargados u os caerá la gota gorda.

CALA VARQUES

Una cala preciosa. Los más de 40 minutos caminando a pie merecieron la pena. Tiene el acceso restringido, por lo tanto, hay un buen tramo a pie, pero como os digo, merece la pena porque sus aguas son increíbles. También es pequeñita y muy tranquila.

CALA CALÓ DES MORO

Simplemente idílica. Una maravilla. Sin duda alguna es mi cala preferida. Es que parece sacada de una estampa de alguna isla tropical. También es de difícil acceso, pero merece muchísimo la pena. ¿A quién no le gustaría darse un baño en esas aguas tan cristalinas y con ese azul verdoso tan bonito? Tenéis que ir si o sí.

En definitiva, Palma de Mallorca es un destino que me ha gustado muchísimo y al que volveré para continuar con mi exploración de rincones secretos y algunos pueblecitos que me dejé en el tintero. Un destino que, al igual que Ibiza, lo tiene TODO. Diversión, relajación e incluso buena gastronomía. ¡No podéis marcharos de la isla sin probar las famosísimas empanadas!

Un viaje que si se hace de la mano de una buena compañía como puede ser una gran amiga…  se convierte fácilmente en un viaje de diez. Han sido unas buenas vacaciones y siempre tendré un huequecito en mi corazón para Mallorca y para todos esos momentos que me regaló.

Buen día!

 

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