El sótano, Natasha Preston

El sótano, Natasha Preston

El crujido de la puerta del sótano resonó en la habitación, y me quedé helada. Había llegado la hora. Respiré hondo e intenté disimular el temblor mis manos entrelazándolas. “No te derrumbes…” 

 Summer 

Tras terminar ¿De quién te escondes?, me apetecía seguir leyendo novelas intensas, con esa dosis de tensión. La sinopsis de El Sótano me atrapó de tal forma que sí o sí tenía que hacerme con ella. Parecía tener los ingredientes perfectos para una lectura amena. Sin embargo, y con toda mi sinceridad del mundo, me encontré con una trama bastante monótona.

La historia comienza con Summer, una adolescente que es secuestrada en una noche de concierto por una mente perversa que insiste en llamarla Lily.
El secuestrador la encierra en el sótano de su casa, alejada de todo contacto con el mundo exterior. Allí Summer descubrirá que ella no es la única chica secuestrada. Tres jóvenes llamadas Rose, Poppy y Violet también están pasando por el mismo infierno.
La intención de Clover (el psicopata) es formar una familia perfecta y pura como una flor. De ahí a apodarlas con nombres de flores.
Si las chicas quieren sobrevivir deberán acatar sus normas. Pero nuestra protagonista no se dará por vencida e intentará, por todos los medios, escapar de esa horrible pesadilla sin importarle las consecuencias…
¿Conseguirá salir airosa de las garras de esa mente enfermiza o morirá en el intento?

Los capítulos son narrados en primera persona y van alternándose entre SummerLewis (su novio) y Clover.
La parte de Clover me ha parecido la más interesante, puesto que en ella podemos meternos en la mente de un criminal y descubrir qué fue lo que condujo a convertirlo en un monstruo sin escrúpulos. Aunque para mi gusto es un psicópata algo flojo. Creo que se podría haber sacado mucho más partido y haber creado escenas algo más sangrientas y despiadadas, que pillasen al lector por sorpresa. De acuerdo, sé que estamos hablando de una novela juvenil, pero un asesino es un asesino y cuando mata lo hace sin piedad, con toda la frialdad del universo. No clava un cuchillo en el estómago y ya está.
La protagonista tampoco ha terminado de convencerme. También peca de ser algo floja y repetitiva. Se pasa casi toda la novela diciendo continuamente la prensión que le tiene a Clover y lo aterrada que está cuando se abre la puerta del sótano. Creo que no es necesario repetirlo tantas veces. Me ha faltado una protagonista fuerte, con más carácter.
En cuanto a los demás personajes decir que, bueno, su papel tienen, pero tampoco se profundiza demasiado en ellos, salvo en las tres chicas y para explicar cómo acabaron secuestradas por ese sinvergüenzada.
También he echado de menos esos momentos de tensión que hacen que vaya a tomarme una tila. Toda la trama transcurre en el sótano con muy pocas alteraciones. Es en el final cuando ya se empieza a mover el asunto y entonces consigues devorar las últimas páginas de un tirón.

He de decir que esta es mi humilde opinión. Sé que ha tenido unas críticas estupendas y que algunas personas lo han catalogado como una de sus mejores lecturas. Puede ser. Quizá yo, acostumbrada a leer novelas más intensas y de autores como Stephen King, James Patterson o Agatha Christie, se me haya quedado un poco corta.
Pero vamos, que la novela no está mal. Simplemente no es de las mejores historias que he leído y la colocaría en esas lecturas para pasar el rato.
No sé si seré la única con esta opinión o habrá alguien más que haya sentido lo mismo.

¡Un besote enorme y feliz miércoles!

Una escapada improvisada

Una escapada improvisada

Dicen que viajando se fortalece el corazón, pues andar nuevos caminos hace olvidar lo anterior…

 Lito Nebbia 

 

Con la llegada del invierno me apetecía hacer un nuevo viaje. Sí, me he vuelto una aficionada a esto de viajar (cuando se puede, claro). Además, el invierno es una de esas estaciones que te regala paisajes maravillosos. Únicos.
Así que no me lo pensé dos veces y les propuse a mis amigos de visitar un pueblecito que llevaba rondando por mi cabeza desde hacía tiempo. Se trata de Albarracín. Un lugar que parece sacado de la mismísima época medieval: con calles estrechas, casas de color rojizo, muy peculiares, y arropadas por un imponente cinto de murallas que terminan derivándote a la Torre del Andador, con unas vistas impresionantes.
Bueno, de primeras no les terminó de convencer la idea, por lo que se barajó la opción de Sierra Nevada. Pero claro, como somos unas “lodejotodoparaúltimahora” pues no encontramos ni un puñetero hueco. Vamos, ni en el peor de los peores hoteles, ¿sabes? TODO reservado. Si, como si se fuera a acabar el mundo.
Entonces se me ocurrió la idea de volver a la primera opción, pero añadiendo unos cuantos pueblecitos más con una parada obligatoria en la estación de esquí de Valdelinares.
Entonces, ¿sabéis lo que dura un relámpago? Pues eso fue nuestro viaje. Un suspiro. Una escapada repentina, sin pensar. A tan solo un día de Nochevieja. ¡Menudo panorama! Saldríamos sábado a la madrugada y regresaríamos el domingo, justo a tiempo para cenar con nuestros familiares. Una completa locura. (Pero es que cuando las cabezas no rigen bien, no le pidas milagros a Lourdes).

Bien. Sábado, 30 de diciembre. Las 6:30 de la madrugada. Mis dos manos, temblorosas, al volante. No había marcha atrás. Nuestro viaje daba comienzo. Yo estaba cagada, más que nada porque nunca había salido más allá de Alicante. Para mí era todo un reto.
Después de hacer un par de paradas (había que alimentar al monstruo que llevamos dentro) llegamos al fin a nuestro primer destino: Cantavieja.
Yo me pensaba que habría alguna vieja cantando bajo la estatua más significativa del pueblo, pero no. Me equivoqué.
He de señalar que para ir a este pueblo es una locura de carretera. Si tienes pánico a esos horribles precipicios, olvídate. A mi casi me da algo, eh.  Bueno, aunque a mis amigos creo que más, por el tema de que conducía yo.
Pero el pueblo es precioso. Merece la pena. Sus casas de estructura medieval, su plaza de Cristo Rey, la iglesia de la Asunción, etc.
Es una parada obligatoria.

Tras estar un buen tiempo allí, decidimos bajar a la estación de esquí de Valdelinares, puesto que nos quedaba bastante cerca. Pero no antes sin comprarnos mi amiga y yo una deliciosa empanada de pisto para comer. En nuestros monederos seguían apareciendo pelusas del oeste, así que teníamos que ir a lo económico.
Bueno, pues cuando llegamos a la maravillosa estación de esquí, nuestras sonrisas se desvanecieron por completo al enterarnos de que no había material de alquiler. ¡Menudo fracaso! Pero lo mejor de todo es que incluso el trineo, que a mí me recordaba al recogedor de mi casa, ¡valía 30 euros! Vamos, un bolso en Zara. Así que nos dimos media vuelta. Mi otra amiga se marchó con su novio a comer al bar que había en el interior, mientras que las dos solteronas nos dirigimos al coche para comernos nuestra deliciosa empanada de… sabor…  no puedo explicar el maravilloso sabor a rancio debido al tomate en mal estado. ¡Qué asco, por Dios! Lo divertido es que la tiramos bajo el coche para que la pareja no se diera cuenta de que habíamos comido peor que un perro callejero, pero, las malditas ráfagas de viento la hacían aparecer de nuevo en el exterior, a vista de todos. Así que optamos por ir a por ellos a la puerta. Amanda y Vicente, si estáis leyendo esto, sentimos no haberlo contado. Nos daba mucha vergüenza.

Agotados de tanto conducir, decidimos parar en Teruel. Nos quedaríamos allí el resto de la tarde. Teruel es una ciudad muy bonita. Me encantaron sus enormes puentes, la plaza del Torico, iluminada con el espíritu de la Navidad, todas sus construcciones mudéjares y la trágica historia de amor de Diego e Isabel, que os recomiendo ir a ver en el mausoleo de los amantes por tan solo 4 euros.
Nos quedamos con las ganas de visitar muchas más cosas, como la Torre de San Pedro, la catedral, la iglesia de La Merced, etc, pero se nos hizo algo tarde.

Cenamos en el restaurante Torico Gourmet, en la calle Joaquín Costa, con un menú de 12 euros (la comida estaba estupenda, la verdad) y después nos encaminamos a nuestro hotel, Casa Emilio, en Torre Baja, por carreteras estrechas rodeadas por un bosque que nos puso la piel de gallina. (Aunque, lo que más nos impactó, fue una vieja casona a la entrada de Libros que nos recordó a ese tipo de casas horripilantes que salen en las películas de terror, como La Matanza de Texas. Dios, que miedo pasé, os lo juro).
Casa Emilio me pareció un hotel muy acogedor, limpio, con empleados atentos y muy agradables. Tuve un problemilla con el colchón y enseguida me lo cambiaron. No te ponen pegas. Además, económico. Nosotros cogimos un apartamento y nos salió la noche por 23 euros (cada uno).

A la mañana siguiente, bien temprano, fuimos a ver Albarracín, pasando de nuevo por Libros y por la casa siniestra (nos quedamos con las ganas de sacar una foto, qué rabia).
Al cabo de una hora y pico llegamos a nuestro destino, el cual colmaría nuestra aventura.
Como he dicho anteriormente, Albarracín es una pasada. Es un pueblo que recomiendo ver porque os va a encantar. Son de esos lugares que además les coges cariño porque tienen algo especial.

Concluyo el post afirmando que, a veces, los viajes sin pensar, esas escapadas repentinas y desconocidas con cierta chispa de locura, son los mejores. Para mi desde luego fue una experiencia grata, que sin duda volvería a repetir.
Agradezco a mis amigos su compañía y espero poder seguir descubriendo con ellos rincones maravillosos como los que hemos visto en esta pequeña aventura.

¡Un besote enorme y feliz lunes!

¿De quién te escondes? Charlotte Link

¿De quién te escondes? Charlotte Link

Lo amaba tanto que sentía ganas de llorar ante la intensidad de mis sentimientos. 

 Nathalie  

 

¿De quién te escondes? es una novela que me llamó la atención desde el primer momento en que la vi en iBooks. La catalogaban como una de las novelas del año, así que no dudé en hacerme con ella a pocos días de emprender mi viaje a Ibiza.
He de decir que Charlotte Link ha escrito una obra excelente, con un argumento que está a la orden del día y donde las malas decisiones nos pueden llevar por caminos realmente peligrosos.
Una novela que me ha tenido con el corazón latiendo a un ritmo incontrolable durante toda su lectura. La autora combina varias líneas argumentales en las que irán entrelazándose hasta convertirse en un todo. Los personajes están muy bien definidos. Charlotte ha sabido darles vida y profundiza en los sentimientos de cada uno de ellos, sobre todo con Nathalie, que nos regalará capítulos en primera persona para conseguir meternos en su piel.

Todo comienza con un prólogo inquietante en el que una joven decide escapar de sus secuestradores que la mantienen encerrada en una vieja casona a las afueras de París. Luego la historia se va dividiendo:
Por una parte tenemos a Simon. Un hombre divorciado que buscaba pasar unas bonitas navidades junto a sus dos hijos en el apartamento que posee su padre en La Cadière (Francia). Sin embargo, los niños cambian de opinión a última hora y prefieren quedarse con su madre. Simon, que al verse solo en el apartamento le invade la tristeza y la impotencia de no hacerse notar ante su ex mujer, decide salir a dar un paseo por la costa. Será en ese momento donde se verá implicado en un conflicto que le es totalmente ajeno. Nathalie, una joven de unos veinte años, sucia y demacrada, está siendo amonestada por dos hombres que dicen haberla encontrado asaltando un apartamento. La chica alega que únicamente quería cobijo. Simon acaba compadeciéndose de ella y promete acarrear con todos los gastos. Lo que el pobre Simon no sabe es que su vida correrá peligro desde ese mismo instante…
Entonces a partir de aquí nos encontramos también con la historia de Nathalie, que nos irá contando, empezando desde su infancia, qué la condujo hasta La Cadière. ¿De quién huye? ¿A quién teme?

Por otra parte tenemos a Kiril y a su esposa Ivana que, desesperados por no poder llegar a fin de mes y ofrecer a sus hijos una vida decente, deciden dejar a su hija mayor en manos de una desconocida que promete hacerla triunfar como modelo. Lo que ellos tampoco saben es que esa repentina decisión cambiará sus vidas para siempre.

En definitiva: Charlotte Link ha creado una novela con una estructura sólida, con fuertes dosis de tensión (juro que me tuve que tomar un diazepam en los últimos capítulos eh, de la ansiedad que llevaba) y unos personajes bien construidos.
Una novela que recomiendo al cien por cien y que estoy segura de que te atrapará hasta la última página.

Para terminar, me gustaría comentar que esto no es una reseña como lo puede ser la de un blog especializado en reseñas literarias. La reseña literaria es más sólida, con muchísima más información. Aquí es simplemente mi opinión.

Espero qué os hagáis con ella y que os guste tanto como me ha gustado a mi. ¡Ya me contaréis!

¡Muack, Muack, besotes enormes y feliz miércoles!

Ibiza, ¡qué bella eres!

Ibiza, ¡qué bella eres!

Nuestras maletas maltrechas estaban apiladas en la acera nuevamente; teníamos mucho por recorrer.
Pero no importaba, el camino es la vida.
Jack Kerouac ♥

Dicen que lo importante de un viaje no es el destino, sino la compañía. ¡Y qué gran acierto!
Yo he tenido la oportunidad de vivir una gran experiencia rodeada de mis mejores amigas y he de decir que ha sido algo mágico, algo que siempre recordaré.
Este pasado septiembre tuve mis primeras vacaciones estando en Consum y tenía claro que quería salir, aunque fuera un par de días, del diminuto pueblo en el que vivo. Así que en una de esas tardes de café con bizcochos surgió la idea de organizar una escapada juntas.
En un principio fuimos a la agencia para informarnos sobre las islas griegas. Pero claro, estas malditas islas deben ser para los ricos porque nos salía por un ojo de la cara. Incluso en temporada baja. Entonces pasamos a mirar la isla de Cerdeña (Italia). Nos enamoraron sus playas de aguas cristalinas con ese tono turquesa tan característico de la costa del Caribe. Sin embargo, tuvimos que cambiar de destino porque una de mis amigas tenía un compromiso al que no podía fallar (¡qué rabia!) y se nos quedaba muy pocos días para disfrutar de la isla. Así que la chica de la agencia nos recomendó Ibiza. Bueno, mi cara fue un poema agrío. ¿Ibiza? ¿En serio? No me lo podía creer. Mis amigas estaban encantadas, por supuesto. Luego pensé “bueno, Ibiza también tiene que tener su encanto. No creo que todo sea fiesta”. Por lo que acabé obligándome a aceptarlo…
A un par de semanas de emprender nuestro adorable viaje salió el tema del dinero. ¿Cuánto debíamos llevarnos? Yo aposté por unos 200 euros. Ni un euro más ni un euro menos. Recuerdo que algunos de los chicos se echaron a reír diciéndonos que con 200 euros no tendríamos ni para kleenex. ¡JA! ¡No para una rata de cloaca! Siempre me las ingenio para gastar lo mínimo. Así que me lo tomé como un reto.

El esperado día llegó y los nervios me atenazaron de tal forma que iba temblando durante el trayecto al aeropuerto. He de decir que odio volar. ¡Tengo pánico! Casi todo el mundo me dice: ¡pero si es el transporte más seguro! De acuerdo. No digo lo contrario. ¡Pero sigo teniendo pánico de saber que estoy a 12.000 metros de altura, joder! ¿Nadie lo entiende? No creo que sea tan complicado.
En fin, la cuestión es que lo pasé fatal. Menos mal que tenía a mi lado a una chica que se había fumado un porro y no dejaba de hablarme; cosa que agradecí porque consiguió, por un corto plazo de tiempo, mantener mis oscuros pensamientos a un lado.
Aterrizamos en Ibiza cerca de la una de la madrugada. El tiempo era bastante agradable. A la salida del aeropuerto nos esperaba un furgón con el logotipo de la empresa Record Go, el cual nos condujo hasta nuestro coche de alquiler (si piensas viajar a Ibiza te recomiendo que contrates el servicio de coche de alquiler para poder ver todas esas calas preciosas y exprimir la isla al máximo, de lo contrario, te morirás de asco. Y por cierto, si es a todo riesgo mejor. Es algo más caro, pero es que cualquier percance que tengas con el vehículo te tocará acarrear a ti con todos los gastos. Así que no te la juegues).
Llegamos al hotel, en San Antoni, concretamente a Piscis Park. Las opiniones no es que lo alaben demasiado (en especial por el alboroto nocturno), pero bueno, esa noche pudimos dormir del tirón. Estábamos agotadas.

A la mañana siguiente comenzamos nuestra aventura. Lo primero que hice fue sacar una fotografía de las impresionantes vistas que tenía desde el balcón de mi habitación:

Desayunamos en el hotel (te recomiendo que pilles una media pensión porque no es lo mismo comer y cenar todos los días durante tu estancia, que comer o cenar. Ahí ya te ahorras bastante dinero) y luego fuimos a visitar nuestra primera cala: Cala Salada.
Está bastante apartada y su acceso se hace algo pesado debido a que está rodeada de colinas dominadas por un frondoso bosque de pinos, pero merece la pena verla. ¡Es preciosa!

Después fuimos a ver Cala Bassa, Cala Comte y Cala Llonga, que nos quedaba bastante cerca. Una maravilla. Perfectas para buscar inspiración y deleitarse con fantásticos atardeceres, desde luego.

Esa noche llegamos al hotel exhaustas y con bastante hambre. He de decir que el bufet libre no me gustó nada. Ni esa noche, ni las demás. Había variedad, si, pero casi todo era de freidora. Lo mejor la fruta.

A la mañana siguiente volvimos a nuestras andadas. Esta vez tocaba ver el castillo de Ibiza y el pueblecito de Santa Eulalia. El castillo es pequeñito, tampoco gran cosa, pero tiene unas vistas al puerto impresionantes. El pueblo, en cambio, no tiene tanto encanto. Es un pueblo normal y corriente.
Nos quedamos con las ganas de ver Santa Eulalia (entre unas cosas y otras al final no pudimos visitarlo). Pero bueno, sigue apuntado en mi lista de visitas top de Ibiza.

Los últimos días los dedicamos a la vida nocturna. Pudimos cambiar la cena del hotel por la comida para así poder entrar a los cierres (esto significa el último show del DJ, una despedida hasta el próximo verano) de las discotecas y aprovechar bien la media pensión.
La verdad es que las entradas nos salieron económicas gracias a un relaciones públicas que había a la salida de nuestro hotel. Nos dejó dos cierres por 90 euros.
Bien. Yo tenía claro desde un primer momento que no me iba a gastar 20 o 30 euros en una copa porque con ese dinero soy la Reina en Primark. Claro, mis amigas tenían el mismo pensamiento. Así que lo que hicimos fue ir a una especie de 24 horas que teníamos cerca del hotel para comprar algunas cervezas y combinados de ron. Nos salió todo por muy buen precio.  Además, como teníamos el coche, (otra de sus grandes ventajas es que no dependes de nadie (autobús, por ejemplo) y te puedes marchar cuando quieras) pudimos beber dentro, a puertas de la discoteca.
El primer cierre al que asistimos fue al de HI. Bueno, no estuvo mal. Pero la corona se la llevó, sin duda, Ushuaia, con Martin Garrix. Fue brutal. Además de ser al aire libre, con una decoración exquisita, me pareció una actuación brillante por parte del DJ. La recomiendo al cien por cien. Y con esa maravillosa actuación le dijimos también adiós a nuestra increíble experiencia.

A la mañana siguiente cogíamos el vuelo para Alicante bien temprano, con cierta nostalgia en nuestros corazones. Una aventura preciosa que volvería a repetir sin dudarlo ni un segundo. Ibiza, que la juzgué sin conocerla, se ha convertido en un destino con el que siento que tengo un vínculo especial.
Y es que, en definitiva: es bonita, tiene rincones maravillosos y, además, ocio nocturno para disfrutar con las amigas/os.  ¿Qué más se puede pedir?

¡Besos y hasta pronto!

Pin It on Pinterest